Contratar a una persona para que trabaje en tu hogar implica mucho más que llegar a un acuerdo de palabra. La ley exige formalizar esa relación mediante un contrato, y hacerlo bien desde el principio marca una gran diferencia: evita problemas legales, aclara las expectativas de ambas partes y es el primer paso para tramitar el alta en la Seguridad Social.
Si estás pensando en contratar a una empleada de hogar —ya sea para limpieza, cuidado de personas mayores, atención a niños o cualquier otra tarea doméstica— aquí te explicamos qué tipos de contrato existen y qué información no puede faltar en ninguno de ellos.
**¿Qué tipos de contrato existen?**
Básicamente hay dos modalidades, y la elección depende de cuánto tiempo necesitas la ayuda.
El contrato indefinido es el más habitual cuando la persona va a trabajar contigo de forma continua y sin fecha de fin prevista. Es la opción más estable para ambas partes y la que ofrece mayor seguridad jurídica.
El contrato temporal, en cambio, se utiliza cuando la necesidad tiene una duración determinada: cubrir una baja médica, reforzar el hogar durante el verano o atender a un familiar durante su recuperación, por ejemplo. En este caso, el contrato debe especificar claramente el motivo y la fecha de fin.
**¿Qué debe incluir el contrato?**
Con independencia del tipo elegido, hay una serie de elementos que deben aparecer siempre por escrito. Si falta alguno, el contrato puede generar dudas o conflictos más adelante.
Las funciones a realizar son fundamentales: no es lo mismo contratar a alguien para limpiar la casa que para cuidar a una persona mayor. Cuanto más claro quede qué se espera, mejor para todos.
El horario de trabajo debe estar recogido con detalle: días, horas de entrada y salida, y si hay disponibilidad para horas extra. En el caso de los empleados de hogar, también es importante indicar si el trabajo es a jornada completa o parcial.
El salario pactado tiene que figurar en el contrato y respetar el salario mínimo interprofesional vigente. En el sector del hogar existe un salario mínimo propio que conviene conocer antes de firmar.
El período de prueba permite a ambas partes comprobar si la relación laboral funciona antes de consolidarla. Su duración varía según el tipo de contrato. Si la persona empleada va a vivir en el domicilio familiar o va a recibir comidas como parte de su retribución, esto también debe quedar reflejado en el contrato, ya que tiene implicaciones en el cálculo del salario y las cotizaciones.
**¿Por qué es tan importante tenerlo por escrito?**
Un contrato firmado protege a la familia frente a posibles reclamaciones y garantiza a la trabajadora o el trabajador el reconocimiento de sus derechos. Además, sin contrato no es posible tramitar el alta en el Sistema Especial de Empleados de Hogar de la Seguridad Social, que es obligatoria desde el primer día de trabajo.
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